WOLFGANG AMADEUS MOZART. ENTREVISTA.

¡Muy buenas, Mozart!

Me gustaría muchísimo que me ayudaras a recopilar información sobre tu vida, tu trayectoria musical y tus obras.

¿Cuáles son tus orígenes? ¿En qué ambiente se desarrolló el inicio de tu vida?

¡Hola! Mi nombre completo es Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, aunque siempre fui conocido como Wolfgang Amadeus Mozart.  Nací en Salzburgo el 27 de enero de 1756. Tuve la suerte de nacer en el seno de una familia de músicos, lo que me permitió que me iniciara tempranamente en el mundo musical. Fue mi padre, Leopold Mozart, quien lo dejó todo para dedicarse casi exclusivamente a mi formación musical y a la de mi hermana Nannerl. Gracias a él me inicié con la interpretación y composición en violín y teclado

Perdona que te corte, pero creo que es importante resaltar tu temprano dominio de estos dos instrumentos. Fuiste y eres considerado un niño prodigio desde el principio. ¿Cómo te resuena esto? ¿Cómo fue avanzando tu trayectoria musical?

Bueno, es cierto que con solo 5 años ya tenía un dominio bastante importante tanto del violín como del teclado. Recuerdo que fue el momento en el que empecé a componer mis primeras obras. Más que un niño prodigio, me gusta considerar que la vida me había otorgado un don y simplemente estaba explotándolo.

Mi padre quiso llevar mi talento y el de mi hermana a las principales cortes de Europa. Recuerdo que en nuestro primer viaje, en 1762, toqué ante el emperador Maximiliano José II en Munich y ante la familia imperial en el palacio de Schönbrunn en Viena.

Pero sin duda, fue el siguiente viaje el que más marcó mi trayectoria musical y personal. Toqué para la emperatriz Maria Teresa, para el monarca Luis XV, para el rey Jorge III… Fue en ese momento cuando compuse mi primera sinfonía y mi primer oratorio (Die Schuldigkeit des ersten Gebotes, KV 35). Era curioso componer obras a un nivel tan alto y maduro a una edad en la que todo debería haber estado teñido por una mayor inocencia.

Una vez superada mi niñez, dediqué toda mi adolescencia y la mayor parte de mi vida adulta a la composición, si bien diversas dificultades económicas me llevaron a compaginar el ámbito compositivo con la interpretación y la docencia. Finalmente, y afortunadamente José II de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio, me ofreció un trabajo estable como compositor. Fui además aceptado en la Academia Filarmónica de Bolonia.

Es increíble el hecho de que compusieras unas 626 obras a lo largo de tu vida. Creaste un estilo propio, con estilo independiente, improvisador y original para la época. Háblame un poco de las que consideres más importantes.

Entregué por completo mi corazón a la composición. Todas mis obras fueron fruto de mi más profundo amor a la música. La primera de todas mis obras la compuse a los 5 años de edad y la última, en mi lecho de muerte. Mi Obra es un conjunto de veintitrés óperas y obras dramáticas, kyries, motetes, ofertorios, misereres, misas, una letanía, un requiem, más de 50 sinfonías, divertimentos, serenatas, minuetos, marchas, música para ballet, danzas aldeanas, veintisiete conciertos para piano, cinco para violín, dos para flauta, uno para fagot, cuatro para trompa, dos sinfonías corcentants… En todas ellas quise siempre plasmar las entrañas del dolor y de la muerte.

De entre ellas, destaco:

    • Sonata para piano Nº11 en La Mayor, K331 ‘Marcha Turca’
    • Sonata para piano Nº16 en Do Mayor, K545
    • Concierto para clarinete en La Mayor, K622
    • Las Bodas de Fígaro
    • La flauta mágica 
    • Misa de Réquiem en Re Menor, Lacrimosa, K626 

 

Con todas ellas trato de mostrar la música como único camino hacia lo trascendente, hacia aquello que supera el carácter humano, hacia aquello que todos anhelamos. Son obras llenas de violencia y sensualidad que pretenden conducirme hacia lo más absoluto. No es una inteligencia sublime ni una gran imaginación lo que forma el genio. Es el amor lo que constituye el alma del genio.

Infinitas gracias por mostrarme algunas de tus obras. He de decirte que tu Lacrimosa me resulta absolutamente desgarradora a la par que esperanzadora. Tengo algo muy importante que decirte. Quizá te mantenga indiferente o quizá te haga una enorme ilusión conocerlo: has ejercido una enorme influencia en un montón de músicos y movimientos musicales posteriores y tu música ha sido evocada infinitas veces en diversos ámbitos.

¡Ay, si yo te contara! No hay nada que no sepa. Llevo mucho tiempo escuchando mi música interpretada por otros. La primera persona sobre la que ejercí influencia fue Johann Nepomuk Hummel. Lo tomé bajo mi tutela en Viena cuando todavía era un niño. Posteriormente, diversos compositores de generaciones posteriores siguieron de alguna forma la estela que yo había dejado. Ludwig Van Beethoven valoró y se sintió profundamente influido por mis obras. Interpretó mis óperas en la corte de Bonn y posteriormente tuve la gran suerte de conocerle.  Compuso muchas de sus propias obras basándose en las mías. Compuso cadencias de mi Concierto para piano nº20 en re menor. Sé también que otros compositores me han rendido homenaje componiendo variaciones sobre mis temas, siguiendo muchas de mis estructuras y guiándose por mi estilo. Es el caso de Frédéric Chopin, quien compuso las Variaciones para piano y orquesta Op.2. Otro es Max Reger, quien compuso las Variaciones y fuga sobre mi  Sonata para piano nº11 KV 331. También Tchaikovski me rindió tributo, componiendo su Suite orquestal nº4, llamada ‘Mozartina’.

Si buceamos en el campo literario, ha llegado a mis oídos que en 1856 Eduard Mörike publicó la novela ‘El viaje de Mozart a Praga‘, donde lógicamente, narra uno de mis viajes. También aparezco en la novela de Hermann Hesse: ‘El lobo estepario’. Más adelante, en 2008 el escritor británico Scott Mariani escribió una novela titulada The Mozart Conspiracy, que gira en torno a mi vida y a los enigmas que envuelven mi muerte. Uno de los escritores a los que más me ha encantado influenciar es Daniel Pinkwater, autor de libros infantiles que me ha incluido como personaje en muchas de sus páginas. Incluso el premio Nobel de 1984, el poeta checo Jaroslav Seifert, llegaría a afirmar que mi música había inspirado sus versos.

He traspasado el ámbito musical y literario y me he colado también en la dimensión teatral, televisiva y cinematográfica. Muchas de mis obras han sido utilizadas como bandas sonoras de numerosas películas y series de televisión.

Sin duda, fuiste, eres y serás siempre uno de los músicos más conocidos e influyentes de la Historia de la Música. De nuevo, te doy las gracias por haber compartido conmigo tantos aspectos de tu vida. Es triste que murieras tan pronto, pues estoy segura de que aún tenías muchos proyectos a los que dar alas. De todas formas, mientras tu música siga viva, seguirás vivo de alguna forma. 

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