ENTREVISTA: LUDWIG VAN BEETHOVEN.

  • Iniciamos la entrevista hablando acerca de su entorno familiar. Hay quienes consideran que usted tuvo gran éxito debido a que su familia era de buena condición económica. ¿Es eso cierto?

Nada más lejano de la realidad, mi familia vivió bajo condiciones modestas. Mi abuelo paterno, que también se llamaba Ludwing, era descendiente de una familia de granjeros-campesinos, originario de Bramante (Flandes). Actual Bélgica.

  • Pero, ¿si su familia era de Bélgica, por qué nació usted en Alemania?

Mi abuelo se traslado a Bonn en 1733, donde trabajó como Kapellmeister. Se casó y tuvo tres hijos, de los cuales sólo sobrevivió mi padre.

  • Háblenos un poco de su padre. ¿A qué se dedicaba, con quién se casó, cuántos hijos tuvo?

Mi padre fue músico y tenor en la corte del príncipe de Bonn. En 1767 se casó con María Magdalena Kederich. Dos años después de casados, nació su primer hijo, pero no sobrevivió. El 16 de diciembre de 1770 nací yo. Tuvieron otros 5 más, pero sólo sobrevivieron dos, Gaspar van Beethoven y Nicolaus van Beethoven.

  • ¿Su padre influyó de alguna manera en su decisión de ser músico?

Mi padre estaba muy impresionado por el hecho de que Mozart diese conciertos a los 7 años, y quería que yo siguiera sus pasos; con la intención de hacer de mí un nuevo niño prodigio, comenzó a enseñarme piano, órgano y clarinete a temprana edad. Debido a la exigente presión de mi padre, a los siete años realicé mi primera presentación en público.

  • ¿A qué edad empezó a componer?

Cuando tenía 11 años, publiqué mi primera composición, titulada: 9 variaciones sobre una marcha. Al siguiente año, ya me contrataron como intérprete de viola.

  • ¿Cuál ha sido su mayor dificultad en su carrera como músico?

Sin duda alguna, y como para cualquier músico, la sordera.

  • ¿Cómo pudo componer con esa deficiencia?

Fue triste y difícil. No podía decir a los hombres “gritad, soy sordo” ¡Que humillación, alguien a mi lado oía una flauta distante y yo no! Casi me suicido. Escuchaba los sonidos en mi mente, imaginaba y nada más. Así escribí mi música. La escuchaba dentro de mí.

  • Dicen que era amargado y de mal carácter ¿Qué puede decir?

Cómo no tener mal carácter ni estar amargado si no tenía el sentido más importante para un músico. A uno lo aceptan como es. En un principio nadie sabía acerca de mi sordera, no quería que lo supieran. ¿Cómo podía confesar tal defecto en el sentido que debía ser en mí más desarrollado que en los demás? De no haber tenido mal carácter con esa deficiencia hubiera sido todo un santo y no un músico.

  • ¿Sus contemporáneos decían que era olvidadizo y desordenado?

Si lo era. Me olvidaba de comer…bueno, me metía tanto en mi trabajo que no paraba. No existía el grabador. Tenía que escribir rápido para no olvidar, si hubiera tenido uno…hubiera comido más. ¿Desordenado? mentira, yo sabía donde estaba todo. Cuando buscaba encontraba. Un desordenado ordenado.

  • ¿Como diferencia su música de la de los demás?

Fácil. Antes de mis obras la música era idealista, sólo bella y fácil de escuchar, así componían Haydn y Mozart. Yo fui más mundano, reflejé estados de ánimo, alegrías y tristezas juntas. Nadie componía así. Eso fue clave en el reconocimiento de mis obras sin querer decir que ellos no tuvieran méritos. La música prolonga los estados de ánimo. ¡Lo digo yo que era sordo!

  • ¿Qué significa la música para usted?

La música para mi es mi vida completa, ya que desde muy niño estuve ligado a ella. Simplemente, “Mi gran pasión”.

  • ¿Nos podría nombrar algunas de sus obras más importantes?
  1. FÜR ELISE

2. QUINTA SINFONÍA

 

3. CLARO DE LUNA

4. NOVENA SINFONÍA

 

  • Gracias por contestar a todas nuestras preguntas.

Es siempre un placer.

 

 

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WOLFGANG AMADEUS MOZART. ENTREVISTA.

¡Muy buenas, Mozart!

Me gustaría muchísimo que me ayudaras a recopilar información sobre tu vida, tu trayectoria musical y tus obras.

¿Cuáles son tus orígenes? ¿En qué ambiente se desarrolló el inicio de tu vida?

¡Hola! Mi nombre completo es Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, aunque siempre fui conocido como Wolfgang Amadeus Mozart.  Nací en Salzburgo el 27 de enero de 1756. Tuve la suerte de nacer en el seno de una familia de músicos, lo que me permitió que me iniciara tempranamente en el mundo musical. Fue mi padre, Leopold Mozart, quien lo dejó todo para dedicarse casi exclusivamente a mi formación musical y a la de mi hermana Nannerl. Gracias a él me inicié con la interpretación y composición en violín y teclado

Perdona que te corte, pero creo que es importante resaltar tu temprano dominio de estos dos instrumentos. Fuiste y eres considerado un niño prodigio desde el principio. ¿Cómo te resuena esto? ¿Cómo fue avanzando tu trayectoria musical?

Bueno, es cierto que con solo 5 años ya tenía un dominio bastante importante tanto del violín como del teclado. Recuerdo que fue el momento en el que empecé a componer mis primeras obras. Más que un niño prodigio, me gusta considerar que la vida me había otorgado un don y simplemente estaba explotándolo.

Mi padre quiso llevar mi talento y el de mi hermana a las principales cortes de Europa. Recuerdo que en nuestro primer viaje, en 1762, toqué ante el emperador Maximiliano José II en Munich y ante la familia imperial en el palacio de Schönbrunn en Viena.

Pero sin duda, fue el siguiente viaje el que más marcó mi trayectoria musical y personal. Toqué para la emperatriz Maria Teresa, para el monarca Luis XV, para el rey Jorge III… Fue en ese momento cuando compuse mi primera sinfonía y mi primer oratorio (Die Schuldigkeit des ersten Gebotes, KV 35). Era curioso componer obras a un nivel tan alto y maduro a una edad en la que todo debería haber estado teñido por una mayor inocencia.

Una vez superada mi niñez, dediqué toda mi adolescencia y la mayor parte de mi vida adulta a la composición, si bien diversas dificultades económicas me llevaron a compaginar el ámbito compositivo con la interpretación y la docencia. Finalmente, y afortunadamente José II de Habsburgo, emperador del Sacro Imperio, me ofreció un trabajo estable como compositor. Fui además aceptado en la Academia Filarmónica de Bolonia.

Es increíble el hecho de que compusieras unas 626 obras a lo largo de tu vida. Creaste un estilo propio, con estilo independiente, improvisador y original para la época. Háblame un poco de las que consideres más importantes.

Entregué por completo mi corazón a la composición. Todas mis obras fueron fruto de mi más profundo amor a la música. La primera de todas mis obras la compuse a los 5 años de edad y la última, en mi lecho de muerte. Mi Obra es un conjunto de veintitrés óperas y obras dramáticas, kyries, motetes, ofertorios, misereres, misas, una letanía, un requiem, más de 50 sinfonías, divertimentos, serenatas, minuetos, marchas, música para ballet, danzas aldeanas, veintisiete conciertos para piano, cinco para violín, dos para flauta, uno para fagot, cuatro para trompa, dos sinfonías corcentants… En todas ellas quise siempre plasmar las entrañas del dolor y de la muerte.

De entre ellas, destaco:

    • Sonata para piano Nº11 en La Mayor, K331 ‘Marcha Turca’
    • Sonata para piano Nº16 en Do Mayor, K545
    • Concierto para clarinete en La Mayor, K622
    • Las Bodas de Fígaro
    • La flauta mágica 
    • Misa de Réquiem en Re Menor, Lacrimosa, K626 

 

Con todas ellas trato de mostrar la música como único camino hacia lo trascendente, hacia aquello que supera el carácter humano, hacia aquello que todos anhelamos. Son obras llenas de violencia y sensualidad que pretenden conducirme hacia lo más absoluto. No es una inteligencia sublime ni una gran imaginación lo que forma el genio. Es el amor lo que constituye el alma del genio.

Infinitas gracias por mostrarme algunas de tus obras. He de decirte que tu Lacrimosa me resulta absolutamente desgarradora a la par que esperanzadora. Tengo algo muy importante que decirte. Quizá te mantenga indiferente o quizá te haga una enorme ilusión conocerlo: has ejercido una enorme influencia en un montón de músicos y movimientos musicales posteriores y tu música ha sido evocada infinitas veces en diversos ámbitos.

¡Ay, si yo te contara! No hay nada que no sepa. Llevo mucho tiempo escuchando mi música interpretada por otros. La primera persona sobre la que ejercí influencia fue Johann Nepomuk Hummel. Lo tomé bajo mi tutela en Viena cuando todavía era un niño. Posteriormente, diversos compositores de generaciones posteriores siguieron de alguna forma la estela que yo había dejado. Ludwig Van Beethoven valoró y se sintió profundamente influido por mis obras. Interpretó mis óperas en la corte de Bonn y posteriormente tuve la gran suerte de conocerle.  Compuso muchas de sus propias obras basándose en las mías. Compuso cadencias de mi Concierto para piano nº20 en re menor. Sé también que otros compositores me han rendido homenaje componiendo variaciones sobre mis temas, siguiendo muchas de mis estructuras y guiándose por mi estilo. Es el caso de Frédéric Chopin, quien compuso las Variaciones para piano y orquesta Op.2. Otro es Max Reger, quien compuso las Variaciones y fuga sobre mi  Sonata para piano nº11 KV 331. También Tchaikovski me rindió tributo, componiendo su Suite orquestal nº4, llamada ‘Mozartina’.

Si buceamos en el campo literario, ha llegado a mis oídos que en 1856 Eduard Mörike publicó la novela ‘El viaje de Mozart a Praga‘, donde lógicamente, narra uno de mis viajes. También aparezco en la novela de Hermann Hesse: ‘El lobo estepario’. Más adelante, en 2008 el escritor británico Scott Mariani escribió una novela titulada The Mozart Conspiracy, que gira en torno a mi vida y a los enigmas que envuelven mi muerte. Uno de los escritores a los que más me ha encantado influenciar es Daniel Pinkwater, autor de libros infantiles que me ha incluido como personaje en muchas de sus páginas. Incluso el premio Nobel de 1984, el poeta checo Jaroslav Seifert, llegaría a afirmar que mi música había inspirado sus versos.

He traspasado el ámbito musical y literario y me he colado también en la dimensión teatral, televisiva y cinematográfica. Muchas de mis obras han sido utilizadas como bandas sonoras de numerosas películas y series de televisión.

Sin duda, fuiste, eres y serás siempre uno de los músicos más conocidos e influyentes de la Historia de la Música. De nuevo, te doy las gracias por haber compartido conmigo tantos aspectos de tu vida. Es triste que murieras tan pronto, pues estoy segura de que aún tenías muchos proyectos a los que dar alas. De todas formas, mientras tu música siga viva, seguirás vivo de alguna forma. 

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Entrevista. JOHANN SEBASTIAN BACH.

¿Cuándo nació?

Nací en un pueblo de Turingia (Eisenach). En el año 1685.

¿Cómo se interesó por el mundo de la música? ¿Le enseñó alguien, música?

Pertenecía a una familia de larga tradición musical, pero nadie me enseñó música, como tal; a excepción de mi hermano mayos (Johann Christoph).

Al principio sólo arreglaba o copiaba música de otros compositores y así me familiaricé con los estilos de los principales compositores de Alemania, Francia, Austria e Italia, sin viajas.

¿Cuáles fueron sus primeros trabajos y escargos como músico?

Mis primeros trabajos fueron como organista en pequeñas iglesias, como por ejemplo en Arnstadt (1703/1707) y Mülhausen (1707/1708). Luego trabajé en una corte como organista de capilla y músico de cámara.

De 1717 a 1723 trabajé en la corte de Cöthen, que al ser calvinista, toda mi composición durante esta época fue profana (las suites para violoncello, las sonatas y partitas para violín, sonatas…)

Durante el resto de mi vida trabajé en la iglesia en Leipzig, en la que debía preparar música para el servicio litúrgico de los domingos y fiestas en las 4 Iglesias de la ciudad; pero también tenía que ocuparme de la música que demandaba el consejo y otras instituciones locales y enseñar música a los niños de la escuela, que cantaban y tocaban en las iglesias.

¿A parte de dar clases de música a los niños cantores de las iglesias, dió más clases a personajes que fueron músicos importantes?

Por supuesto, tuve numerosos alumnos y estudiantes a lo largo de mi vida, entre ellos a Johann Christoph Altnickol, que acabó siendo mi yerno e oincluso me ayudó en la redacción de mis últimas composiciones.

¿Quién influía en sus composiciones?

Tomaba influencias de compositores del siglo XVII y principios del XVIII, por ejemplo, Silvius Leopol Weiss, Johann Adam Reincken, Giovanni, aunque también me interesaba por compositores contemporáneos, teniendo, con muchos de ellos una relación personal directa, como en el caso de Jan Dismas Zelanka, gran amigo mío.

¿Nos podría comentar algunos aspectos interesantes de algunas de sus obras?

  • Tocatta y Fuga en RE menor (BWV 565)            Tocatta y Fuga

Personalmente, esta obra me parece un tanto extraña. Comienza con una serie de acordes un poco sobrecargados que dan lugar a algunas disonancias. Se transmite al oyente una sensación de tristeza.

El ritmo varía constantemente a lo largom de la pieza. Ésta empieza sin un tiempo determinado, con cambios destacados entre las partes más rápidas y las más lentas. Estos cambios, se extienden a lo largo de toda la obra por lo que nunca queda estableciso un pulso constante.

Un elemento que atrae bastante la atención del oyente es el fuerte contraste entremlos matices.

Por último, cabe destacar los pronunciados saltos interválicos que se producen.

Mi opinión personal sobre esta obra es que es un tanto monótona, a pesar de los continuos cambios. Por otra parte, el ritmo no me parece muy apropiado ya que no está determinado en casi ningún momento. A pesar de todo ello, creo que es original.

  • Allegro. La Pasión según San Mateo (BWV 247)

Esta pieza es, a mi parecer, amena y alegre. El oboe actúa como solista, entablando un continuo diálogo entre él y el resto de la orquesta.

Casi siempre es mantenido el mismo matiz, salvo pequeñas excepciones.

En lo referente al ritmo, podemos decir que es invariable durante el transcurso de la obra.

La melodía es llevada principalmente, como ya dije antes, por el oboe. Mientras que los violines y dem´s cuerda hacen de fondo.

La línea melódica es bastante firme, ya que los intervalos no son muy amplios, lo que produce un conjunto musical homogéneo.

 

Muchas gracias por contestar a nuestras preguntas. Ha sido un placer.

ANTONIO VIVALDI. ENTREVISTA

Buenas tardes, Don Antonio Vivaldi.

Qué suerte poder hablar contigo.  He escuchado y tocado varias de tus obras y realmente me apetece conocer  más datos sobre tu vida. Una vida que seguro fue muy interesante.

Empecemos con alguna información sobre el principio de tu vida. ¿Cuáles son tus orígenes? ¿Qué relación tuviste con el mundo eclesiástico?

Muy buenas tardes.  Me resulta triste contestar a esta pregunta, pues de los orígenes de mi vida y mi familia se sabe muy poco. Nací En Venecia el 4 de marzo de 1678. Fue mi padre, el violinista Giovanni Battista Vivaldi quien permitió que yo me iniciara en el mundo de la música. 

Desde pequeño sufrí de varios problemas de salud que me obligaron a renunciar a mi carrera eclesiástica. No he dicho misa durante muchos años y no tengo intención de volver a hacerlo, no por causa de prohibición u ordenanza alguna, sino por mi propia voluntad. Después de haber sido sacerdote, dije misa durante un año, pero posteriormente decidí no volver a decirla por haber tenido que abandonar el altar en varias ocasiones antes de concluir el sacrificio a causa de mi enfermedad.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos en el ámbito musical?

Tras abandonar definitivamente mi sacerdocio, fui contratado en 1703 como profesor de violín en un orfanato para niñas (Pio Ospedale della Pietà de Venecia) Fue una experiencia muy gratificante y muchas de mis primeras composiciones fueron interpretadas por primera vez por aquellas muchachas. A ellas estaban además dedicadas la mayor parte de mis conciertos y cantatas Allí, en el Ospedale, fui desarrollando varios cargos como maestro de capilla, de coro y de conciertos. 

Nunca pensé que mi nombre pudiera llegar a ser conocido en el futuro y que me recordaran como un importante músico y violinista italiano.

¿Por qué empezaste a ser conocido por toda Europa? 

Recuerdo que a partir de la publicación en Amsterdam de mis conciertos ”L’Estro Armonico” (op. 3) en el año 1711 mi existencia empezó a ser conocida fuera de Venecia y por toda Europa. Posteriormente, a partir de 1718 mis óperas (“Scanderberg”,“Ottone in villa”,“La virtù trionfante dell’amore e dell’odio”…)empezaron a ser igualmente difundidas aunque sin ninguna duda fue Italia el centro principal de desarrollo de este género artístico.  Pero por aquel entonces no imaginaba el gran renombre que llegaría a alcanzar no solo como compositor sino también como violinista.

Ya que has hablado sobre tus óperas, creo recordar que recibiste numerosas críticas por acercarte a este género. ¿Qué ocurrió exactamente?

Bueno, como ya os he contado, mi vinculación al ámbito eclesiástico me impedía en principio abordar un espectáculo considerado en exceso mundano y poco edificante. Fui criticado por mis superiores aunque nada hizo que me desvinculara de este género por el que tanta atracción había sentido.

¿Cuál crees que fue tu mayor éxito y la causa por la que hoy en día sigues siendo conocido?

Siempre he pensado que mis publicaciones más importantes fueron las colecciones instrumentales  Il cimento dell’armonia e dell’inventione Op. 8 y La cetra Op. 9. Si tengo que quedarme con una sería con la primera, en la que introduje un total de doce conciertos y la cual se iniciaba con el conjunto de cuatro conciertos con violín solista titulado Las cuatro estaciones. Creo que son estas  las cuatro piezas más célebres de toda mi obra. En ellas intenté crear un ambiente evocador e intimista, describir el ciclo anual de la naturaleza, de los hombres que trabajan y de los animales que la habitan. 

Así con La primavera quise imitar el canto de los pájaros y el temporal. El verano describe primero el sopor de la naturaleza bajo la aridez del sol y después una tormenta, ya anunciada en el primer movimiento y que alcanza el máximo de su violencia en la parte final.En El otoño presento la embriaguez soporífera de un aldeano, feliz por la cosecha. Por último, en El invierno predominan las imágenes sonoras de la nieve y el hielo.

¿Cómo fue el final de tu vida? ¿Realmente pensabas que ibas a ser recordado?

Terminé mi vida en Viena, donde me trasladé en 1741 y donde mi vida se apagó un mes después de mi llegada. Los años anteriores mi obra había perdido mucho interés y acabé muriendo en la más absoluta pobreza.

En esos momentos pensé que nunca volvería a ser recordado ya que tras mi muerte había caído en el olvido. Mi redescubrimiento no tuvo lugar hasta el siglo XX. Fue gracias a la música de Bach, quien trascribió doce de mis conciertos a diferentes instrumentos. Él volvió a abrirme las puertas al mundo. 

Lo último que puedo contarte es que después de la Segunda Guerra Mundial me convertí en uno de los autores más interpretados. No sabes lo emocionante que me resulta escuchar a tanta gente tocar mi música, emocionarse con ella y compartirla con el mundo. Es increíble ver cómo cada interpretación es totalmente diferente. Esa es la grandeza de la música y gracias a todos esos que me evocan, me sigo sintiendo vivo.

Vivo en cada nota.

Vivo en cada compás.

Vivo en cada silencio.

vivaldi

ANTONIO VIVALDI